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lunes, 8 de junio de 2015

El valor de un título.

Todos tenemos un título. Me refiero a esa clase de títulos que nos identifican o definen quienes somos. Aquellos como "Pepito el del bar", "Juanita la panadera", "Pepita la madre de______".... Incluso podemos tener varios títulos de éste tipo. Yo misma cuando entrenaba en Cádiz me decían: "Conchi la Jerezana" en Cádiz y "Conchi la Gaditana" en Jerez....
Para obtener algún título de éstos no hace falta hacer nada. Son simples definiciones. Y como podréis comprobar, algunos tienen más guasa que otros!

Pero en ésta entrada me gustaría resaltar aquellos títulos que cuestan un poco más. Para los cuales hace falta invertir tiempo, trabajo, y en muchas ocasiones dinero!

Es por ello por lo que quiero dedicar con todo mi cariño, éste post a mi hermano preferido (Javi, el único que tengo).

De pequeño era el típico Guiri. Rubio, blanquito, ojos azules (o verdes, según la luz). Algunos dicen que es tímido. Yo creo que es buen entendedor (o de pocas palabras). Le gustaba bien poco el colegio (como a cualquier niño) y mucho el ordenador. Y por eso habían muchas discusiones en casa mientras yo estaba entrenando en la piscina que me tocara.




Cuando menos nos esperábamos, acabó el Bachillerato y tuvo que tomar su primera Gran Decisión. Aunque mi padre fue anteriormente la persona que más le molestó para que estudiase y dejara el ordenador, también fue en ésta ocasión el que le cogió de la mano para buscar minuciosamente Universidad tras Universidad, el camino que más le gustase. 

Finalmente se decantó por la Universidad de Extremadura, Telecomunicaciones, casi ná. Y un año después que yo marchara a Barcelona, él partió a vivir solo a la residencia de estudiantes. Ese año fue muy duro. Tanto para él como para nosotros. Siempre será el pequeño!! Suerte que Cáceres está cerca de Jerez y él recibía con los brazos abiertos a mis padres y sobre todo a las fiambreras de comida que le llevaban casi cada fin de semana!! 

Por suerte, mis padres han podido ser mecenas de sus estudios (y de todo lo que les hemos pedido, la verdad). Más tarde mi hermano encontró una compañera de viaje y se convirtió en un hombrecito tozudo (bueno eso ya lo era antes) y muy responsable y si antes no le gustaba estudiar, ahora es el más exigente con él mismo. Si saca un Notable, se enfada porque no fue un Sobresaliente. Y si suspende... mejor no os lo cuento!!

Parece que fue ayer todo ésto que os cuento, pero por fin éste sábado se graduó. La graduación, un acto que marca un antes y un después. Que supone la proximidad de tomar otra Gran Decisión. Y pasó a ser "Javi, el hermano de, el hijo de, el nadador, el rubio, el espía soviético".... a ser Javier Badillo Díaz, ingeniero de Telecomunicaciones. Ole tú.





 El sábado vi a un muchachito guapo, radiante y feliz. Con un camino recorrido, con los objetivos claros aunque el futuro aun no tanto, pero feliz, que al fin y al cabo es lo importante. Al menos ya sabe que el trabajo y el esfuerzo da sus frutos. Y que los títulos tienen un valor, sobre todo los que nos cuestan sudor y lágrimas!!!
Pero lo que él no sabe (aunque lo intuirá) es lo orgullosos que estamos de él. 

Con todo el cariño, de Conchi Badillo, la hermana del ingeniero ;)

PD: Enhorabuena a mi hermano y a todos los graduados y próximos graduados de la familia: Azahara, María, Dani.


sábado, 25 de abril de 2015

PUERTAS CERRADAS, VENTANAS ABIERTAS.

Últimamente parece que es tema de moda hablar de la retirada de ciertos atletas y de lo difícil que es ese paso para ellos.

La más reciente es la de David Cal. Pocos hemos sido los que no hemos visto el video de David, donde explicaba, entre lágrimas, los motivos por los cuales no quería seguir compitiendo. No sabes cómo te entiendo David! Y cómo comparto contigo cada una de esas palabras!

La última temporada ha sido muy dura. Por fin, aunque con secuelas de la lesión, podía entrenar como normalmente, por fin mi cuerpo volvía a estar súper definido, por fin volvía a estar en forma. Muy en forma. Pero las cosas no salían. ¿Qué está pasando? ¿Por qué no me salen los resultados? Como, entreno, descanso bien, me cuido.... pero mi cabeza no estaba. Me costó mucho darme cuenta. Y una vez que me di cuenta, lo que me costó más fue aceptarlo. Y contarlo.

Hace unos meses hablé con mi entrenador, porque no estaba concentrada. Mi cabeza estaba pensando en la vida de después del deporte. Mi corazón seguía entrenando a tope para intentar ser la mejor. Tenía sentimientos enfrentados y totalmente opuestos. Duele aceptar que no estás disfrutando con lo que toda tu vida ha sido tu pasión. Duele contarlo, es muy difícil.

Decidí cambiarlo todo, cambiar mi vida, mis entrenos, mi forma de tomarme la natación... pero no es tan fácil, no se puede cambiar el chip de la noche a la mañana. Todo tiene su adaptación. Pero no pude. Y me frustré. Esto no lo he preparado, esto no lo he entrenado, es un mundo desconocido. Tuve miedo. No tenía agallas para contárselo a nadie, me daba vergüenza. Éste deporte me ha dado tanto!

Todos los deportistas sabemos que un día dejaremos nuestra carrera deportiva. Pero es algo que, creemos que llegará un día, todo cambiará y seremos felices. Pero no todos estamos 100% seguros. No todos lo tenemos tan claro. Algunos, tenemos el corazón dividido.

Después de unos meses muy duros, puedo decir que ahora mismo disfruto más de mi deporte desde la barrera, que me gusta transmitir mi pasión por él y que echo muchísimo de menos a las personas que me han rodeado en ésta última etapa, también a la vida "despreocupada" de los deportistas (en el sentido de que se dedican a entrenar en un entorno que conocen y que se les da bien), pero de momento, no echo de menos la competición. Y me da rabia! Pero es así!

Como veis yo soy de esos deportistas que no lo tienen claro. Pero una cosa sé seguro y es que aunque le he cerrado la puerta a la competición, he dejado las ventanas abiertas. Ojalá un día vea algún atractivo a través de ellas.

Gracias a los que estáis ahí siempre, apoyándome en lo bueno pero sobre todo, en lo malo.

La hora del adiós?